El aprendizaje a distancia, es entendido, como el proceso de aprendizaje no presencial, mediado por tecnología, amerita ser estimado desde los distintos enfoques teóricos, ya que encontramos en su complejidad postulados de diferente origen epistémico que se constituyen en plataformas desde las cuales entenderlo e intervenir en él. De acuerdo con De Zubiría (2006), se puede considerar que existen tres modelos que tratan de explicar la manera en que el ser humano selecciona, adquiere, asimila y sistematiza la información que recibe y la transforma en conocimientos que le son útiles en su diario vivir, es decir, cómo aprende, que son:
a) Modelos heteroestructurantes.
También llamados modelos asociacionistas, se refieren a una educación centrada en el proceso de enseñanza, al saber, como una construcción externa al salón de clase, basado en la repetición, en la copia y en una escuela magistrocentrista, cuyo propósito de los contenidos es el aprendizaje de informaciones y normas (De Zubiría, 2007).
Dentro de esta clasificación encontramos al conductismo, que alude al aprendizaje por repetición, incitado por motivadores de carácter extrínseco, el cual busca la equiparación de aprendizaje con conducta (Pozo, 2006). En este sentido, debemos destacar que en el aprendizaje a distancia los estímulos extrínsecos son una fuerza que motiva a continuar en un proceso solipsista que requiere alguna forma de acompañamiento.
También se incluye también al conexismo, que de acuerdo con la Teoría de Thordnike es entendido como el fortalecimiento de una conexión entre una respuesta particular y un estado de cosas agradables; consiste en tres leyes primarias: efecto, preparación y ejercicio. Esta última que señala que el uso (correcto, recompensado) de una conexión incrementa su fuerza, y el desuso de una conexión conduce a su debilitamiento u olvido; este postulado es digno de considerarse en el aprendizaje mediado por tecnología, el cual amerita la repetición continua de los procedimientos para sostener las rutinas necesarias que se encuentran detrás del manejo de la información recibida a través de la interfaz.
Otras variantes de este tipo de modelo son el condicionamiento operante y la enseñanza programada,en la que se reconoce que los reforzadores secundarios pueden servir como estímulos extrínsecos para el estudiante. En los cursos a distancia se requiere que alguien se encargue de dar estos incentivos a los estudiantes a través de una retroalimentación positiva constante, que puede resultar muy eficaz para producir cambios de conducta (Ormrod, 2005), aunque no siempre se persigan manifestaciones conductuales. Una de las aportaciones de la enseñanza programada a la modalidad a distancia es la estrategia de presentar el todo en partes, con el propósito de no saturar inicialmente al sujeto, dosificar la información y mostrarla gradualmente.
A pesar de que la corriente asociacionista ha sido duramente criticada, no se puede negar su contribución al conocimiento del aprendizaje humano. Al respecto Mergel (1998) señala que una aproximación conductista puede facilitar el dominio de contenidos de una disciplina, especialmente aquellas tareas que requieren un bajo grado de procesamiento.
b) Modelos autoestructurantes
Estos consideran la educación como un proceso de construcción desde el interior por el propio estudiante, por lo que privilegian las estrategias por descubrimiento e invención y centran los procesos en la dinámica y el interés del discente, mientras que el docente es un guía o acompañante (De Zubiría, 2007). En estos esquemas, el estudiante es el centro sobre el que debe girar la actividad pedagógica; él es quien gestiona y construye su propio conocimiento y genera información nueva con el bagaje que posee.
Dentro de estos modelos se encuentra el cognitivismo, explica la manera en que los sujetos van incorporando a sus estructuras de conocimiento nuevos esquemas que les ayudan a acceder a niveles de pensamiento cada vez más abstractos. Los conocimientos previos son un insumo para adaptar los contenidos a capacidades y posibilidades y lograr aprendizajes significativos. En la educación a distancia se tiene un fuerte apoyo de los materiales que ayudan a distribuir los contenidos mínimos a los que el estudiante accede, por lo que éstos deben considerar y partir de los saberes previos del sujeto para lograr erguirse como significativos y permitir la interacción con el estudiante.
Otra de las teorías autoestructurantes es el constructivismo, sustentado en la premisa de que cada persona construye su perspectiva del mundo que le rodea a través de sus propias experiencias y esquemas mentales. La teoría moderna constructivista y conectivista destaca el valor de la interacción entre pares para el desarrollo de habilidades cognitivas (Anderson, 2008). En cualquier modelo educativo, pero mayormente en la modalidad virtual, el docente tiene como una de sus tareas principales estimular la motivación y participación activa de los estudiantes y aumentar el significado potencial de los materiales académicos, lo que implica impulsar una serie de mecanismos que permitan que el alumno asuma el rol de constructor de su conocimiento. Algunas estrategias que sirven en los cursos a distancia para incentivar la construcción de aprendizajes son el método de proyectos de trabajo, el estudio de casos, la realización de ejemplos y los círculos de aprendizaje, entre otros (Cabero et al., 2006; Morales y Domene, 2006; Romero, 2006), que si bien exigen un esfuerzo individual, privilegian el trabajo colaborativo situado, es decir, orientado a la resolución de problemas contextuales inmediatos.
c) Modelos interestructurantes o dialogantes
En un modelo dialogante, la educación se centra en el desarrollo y no en el aprendizaje; reconoce la necesidad de trabajar las dimensiones cognitiva, socioafectiva y práxica. En este proceso, tanto mediadores como estudiantes cumplen papeles esenciales, pero diferenciados; el aprendizaje es un proceso activo y mediado en el que se debe usar diversidad de estrategias que garanticen reflexión, aprendizaje y diálogo (De Zubiría, 2007). Estos modelos apuestan por el establecimiento de una corriente constante de interacción entre los sujetos involucrados en un proceso.
Dentro de este tipo de modelo podemos encontrar la conversación didáctica mediada, consistente en la comunicación simulada mediante la interacción del estudiante con los materiales de estudio y una comunicación real por medio de la comunicación escrita o telefónica con el profesor; la retroalimentación constante favorece el logro de metas de aprendizaje y el establecimiento de la atmósfera creada por el docente con la ayuda del lenguaje y el intercambio de mensajes a través de medios, lo que puede traducirse en buenos resultados.
Otra propuesta sustentada en este tipo de modelos que privilegian la tecnología en el proceso es el aprendizaje en red, denominado por algunos como redes de aprendizaje. Esta perspectiva intenta poner de manifiesto la dimensión pedagógica del uso de las nuevas tecnologías, fundamentada en la Internet a partir de un principio regulador: el aprendizaje dialógico. Prieto y Duque (2009) señalan que el diálogo igualitario entre toda la comunidad educativa y la promoción de diversas interacciones dialógicas posibilita la creación de sentido, los conocimientos se conectan y sirven para entender el mundo de la vida. Una herramienta de este tipo de aprendizaje es la llamada Web 2.0. El aprendizaje en red pugna por el aprendizaje colaborativo y la asimilación de la tecnología, así como la creación de ambientes que permitan formas educativas innovadoras.
Otro enfoque que encaja en este tipo de modelo es el conectivismo postulado por George Siemens (2006), que descansa en la utilización de redes para describir el conocimiento y el aprendizaje. Este enfoque sostiene que, dada la cantidad inmensa de información disponible y la complejidad de los campos, no puede haber individuo que sepa todo. Esta condición obliga a distribuir el conocimiento a través de redes de individuos y agentes tecnológicos en un entorno de cambio constante, para el cual hace falta diseñar estrategias de adaptación a los cambios. El conectivismo aboga por la desaparición de los cursos y los sistemas de administración del aprendizaje o plataformas (LMS), y por la autogestión del aprendizaje con la ayuda de recursos de la Internet (blogs, wikis, portafolios, podcast, agendas colaborativas, sitios como slashdot, Diggs, Diigo, Delicious, etcétera), a veces utilizados de manera espontánea y efímera, por ser elementos nuevos que con el tiempo serán remplazados; mientras eso pasa, se incorporan al umbral cognitivo de los usuarios.
El siguiente diagrama resume la información que acabamos de abordar:
Referencia bibliográfica
García, V., Fabila, A.M. (2011). Modelos pedagógicos y teorías del aprendizaje en la educación a distancia. Apertura:3(2), p.p. 1-12. Disponible en www.udgvirtual.udg.mx/apertura/index.php/apertura/rt/printerFriendly/205/220
El siguiente diagrama resume la información que acabamos de abordar:
Referencia bibliográfica
García, V., Fabila, A.M. (2011). Modelos pedagógicos y teorías del aprendizaje en la educación a distancia. Apertura:3(2), p.p. 1-12. Disponible en www.udgvirtual.udg.mx/apertura/index.php/apertura/rt/printerFriendly/205/220

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